Este artículo forma parte de una serie basada en el trabajo de Simon L. Dolan.
En esta segunda entrega, entramos en el corazón conceptual de su modelo triádico.
Dos pilares fundamentales: los valores y la confianza.
SECCIÓN A: LA ARQUITECTURA TRIÁDICA DE DOLAN
1. El Modelo Triaxial 3E de los valores
En la base se encuentra el modelo de las 3E: valores Económicos, Éticos y Emocionales. Las organizaciones y los individuos funcionan de manera efectiva solo cuando estos tres ejes están alineados.
• El eje Económico asegura viabilidad y rendimiento.
• El eje Ético protege la legitimidad y la coherencia moral.
• El eje Emocional alimenta el compromiso y el sentido.
Cualquier sistema que desarrolle en exceso un eje a expensas de los otros tiende a la disfunción: el beneficio sin ética erosiona la confianza; la ética sin rendimiento genera fragilidad; la emoción sin estructura disuelve la disciplina. La tríada crea un equilibrio sostenible.

En mi escritura muestro que el Modelo Triaxial de Valores 3Es es único porque no se limita a enumerar valores o categorizarlos psicológicamente; en cambio, reestructura todo el universo de los valores humanos en una configuración dinámica y sistémica. En lugar de tratar los valores como preferencias aisladas, el modelo los considera fuerzas interdependientes que operan a lo largo de tres ejes fundamentales que dan forma al comportamiento humano, la toma de decisiones y el significado.
La singularidad del Modelo Triaxial 3Es se puede resumir en 4 puntos:
• Reducción de la complejidad: de valores infinitos a tres ejes – Las culturas humanas han identificado cientos, incluso miles, de valores: honestidad, logro, lealtad, innovación, compasión, seguridad, libertad, excelencia, armonía y muchos más. Los enfoques tradicionales intentan clasificar o priorizar estos valores de manera individual, a menudo produciendo una complejidad abrumadora. En contraste, mi Modelo introduce una innovación conceptual poderosa: la reducción del vasto universo de valores a tres ejes principales (los 3Es). En lugar de tratar los valores como una lista interminable, el modelo los mapea en un espacio tridimensional. Por lo tanto, cada persona, organización o cultura puede entenderse como ocupando una posición dentro de esta configuración de valores. Este encuadre geométrico es altamente original, por lo que 1) los valores se convierten en coordenadas, no en lemas, y 2) la identidad se convierte en una configuración, no en una lista de verificación.
• La Configuración Triaxial: Los Valores como un Sistema – La estructura triaxial del modelo implica que los valores operan de manera sistemática; cada eje representa una dimensión necesaria pero incompleta del funcionamiento humano. Por ejemplo: Demasiada orientación económica puede provocar agotamiento o deshumanización. Un enfoque excesivo en lo ético-social puede reducir la competitividad o la capacidad de decisión. La sobreestimación de los valores emocionales y de desarrollo puede socavar la ejecución o la disciplina. Así, la percepción aquí es profunda: ningún eje es superior. El florecimiento humano depende del equilibrio entre estas tensiones. Por lo tanto, el modelo se aleja de la jerarquía moral y se dirige hacia un equilibrio dinámico.
- La Hipótesis de Suma Cero – Uno de los aspectos más distintivos de mi marco es la hipótesis subyacente de una relación de suma cero relativa entre las orientaciones de valor. Dado que la atención, la energía y los recursos organizativos son finitos, aumentar el énfasis en un eje a menudo reduce la energía disponible para los demás. Por lo tanto, los sistemas de valores implican concesiones, no una acumulación ilimitada.
- Usemos algunos ejemplos:
Una empresa que maximiza la eficiencia (E2) puede, sin querer, erosionar la empatía o la confianza (E1).
Un individuo que busca un desarrollo personal constante (E3) puede sacrificar la estabilidad o la productividad (E2).
La suposición de suma cero no implica que el conflicto sea negativo. En cambio, destaca que: las tensiones de valores son inevitables y deben gestionarse conscientemente. Esto transforma el liderazgo y el desarrollo personal de elegir el valor “correcto” a orquestar un equilibrio entre valores en competencia, pero necesarios.
• Una herramienta de diagnóstico y de navegación: debido a que los valores están ubicados dentro de los ejes, el modelo permite:
- Una herramienta de diagnóstico y navegación: debido a que los valores están ubicados dentro de los ejes, el modelo lo permite.
- La desalineación entre ejes suele explicar el estrés laboral, los dilemas éticos, la pérdida de motivación y la disfunción organizacional. Así que, recuerden: el equilibrio restaura la coherencia.
En conclusión, el Modelo Triaxial de valores Dolan 3Es puede usarse como una brújula para la vida y el trabajo. Basado en años de investigación empírica, funciona como algo más que una teoría de valores: actúa como una brújula. Al ubicarnos dentro de los ejes ético-social, económico-pragmático y emocional-desarrollista, obtenemos orientación en momentos de complejidad y cambio.
En la vida, es útil que las personas se pregunten:
¿Estoy teniendo éxito económico, pero descuidando el sentido?
¿Estoy cuidando a los demás mientras ignoro mi propio crecimiento?
¿Estoy siguiendo mi pasión sin una estructura sostenible?
En las organizaciones, guía a los líderes a diseñar culturas en las que el rendimiento, la humanidad y el desarrollo coexistan. El modelo enseña que la realización y la eficacia no surgen de maximizar una sola dimensión de valores, sino de recalibrar continuamente el equilibrio entre los tres ejes, lo que permite a individuos e instituciones avanzar con claridad, coherencia y propósito.
2.- Las Tres Dimensiones de la Confianza
Con Tzafrir en (2004) , con Brykman en (2024) y Brykman y Diez Pinol (2025), Dolan conceptualizó la confianza como emergente de la Fiabilidad, el Interés o la Preocupación y la Armonía (modelo FIA). La confianza no es simplemente predictibilidad (fiabilidad), ni únicamente benevolencia (preocupación o interés), ni solo compatibilidad relacional (armonía). Es la intersección de los tres. Si se elimina uno, la confianza se fractura. Nuevamente, la efectividad surge del refuerzo triangular, no de la causalidad lineal.

Nuestro modelo de confianza ha ganado una popularidad notable tanto entre investigadores como entre profesionales porque tiene éxito donde muchos marcos de confianza fallan: transforma un concepto abstracto y emocional en un constructo claro, medible y accionable. La evidencia de su impacto es visible en plataformas como ResearchGate, donde más de 12.000 académicos han interactuado con el trabajo, junto con miles de gerentes que lo utilizan en el desarrollo de liderazgo y en diagnósticos organizacionales.
En lugar de tratar la confianza como un sentimiento vago, el modelo propone que la confianza general puede entenderse como la suma combinada de estas tres dimensiones. Esta simplicidad hace que el marco sea científicamente atractivo, a la vez que muy práctico para gerentes, entrenadores y organizaciones que buscan diagnósticos rápidos.
Su popularidad también se debe a su universalidad. Las tres dimensiones capturan las expectativas humanas fundamentales sobre el liderazgo en diversas culturas, sectores y niveles jerárquicos. Los investigadores valoran la claridad conceptual y la capacidad de medición del modelo, mientras que los profesionales aprecian una herramienta que se puede aplicar de inmediato sin pruebas psicológicas complejas.
El modelo también ayuda a explicar por qué los líderes que pierden la confianza en alguna dimensión a menudo experimentan un rápido declive en su legitimidad. Un líder que carece de fiabilidad es percibido como incompetente o inconsistente; los seguidores sienten incertidumbre y se desenganchan. Cuando desaparece la preocupación, los líderes son vistos como egoístas o indiferentes, lo que genera retiro emocional y resentimiento. Cuando la armonía se rompe, las relaciones se vuelven conflictivas, aumenta el miedo y la colaboración colapsa. Es importante destacar que la confianza opera psicológicamente como un fenómeno umbral: el fallo en una dimensión contamina la percepción de las demás. Los empleados comienzan a reinterpretar los comportamientos negativamente, y el líder puede ser rápidamente etiquetado como tóxico.
Esto explica por qué el liderazgo tóxico suele tener menos que ver con la conducta indebida abierta y más con la erosión del equilibrio de la confianza. Cuando la fiabilidad, la preocupación y la armonía están desequilibradas, los seguidores experimentan inseguridad, injusticia o tensión en las relaciones, condiciones fuertemente asociadas con el estrés, la desvinculación y la disfunción organizacional.
En última instancia, el atractivo duradero de nuestro modelo de Confianza radica en su doble poder: es teóricamente riguroso, pero operacionalmente simple. Al reducir la confianza a tres dimensiones observables, brinda a los líderes una brújula práctica para la autorreflexión y la mejora. En un mundo de creciente complejidad e incertidumbre, el modelo nos recuerda que la efectividad del liderazgo sostenible no depende únicamente de la autoridad, sino de mantener un delicado equilibrio de competencia, cuidado y armonía relacional.

Nota: El Motor de Valores
¡Me he encontrado con una idea fascinante que estoy emocionado de compartir contigo! Imagina combinar visualmente el modelo triaxial de valores con las tres dimensiones de la Confianza. Es realmente inspirador pensar en la CONFIANZA como la “Madre de todos los valores”, tema que exploro en muchos de mis libros y artículos. Me refiero a esta combinación única como “El Motor de Valores”, y creo que realmente podría resonar contigo. Hay tanto potencial en este concepto, y te animo a profundizar en él y quizás descubrir nuevos conocimientos.

Este artículo forma parte de una serie basada en el trabajo de Simon L. Dolan.
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