Por: By: Simon L. Dolan, Ishu Shrestha and Corina Alina Leuca
Introducción: La creciente importancia de la resiliencia
En un mundo marcado por la disrupción —desde pandemias hasta conflictos geopolíticos, desde la automatización hasta la inteligencia artificial— la capacidad de recuperarse, adaptarse y prosperar se ha vuelto más esencial que nunca. Esta competencia clave, conocida como resiliencia, ya no es solo un recurso personal, sino un imperativo estratégico para organizaciones y sociedades.
En el centro de esta conversación global se encuentra el Prof. Simon L. Dolan, experto de prestigio internacional en gestión del estrés, valores y futuro del trabajo. A lo largo de décadas de investigación, Dolan ha desarrollado marcos conceptuales y herramientas únicas para ayudar a personas y líderes a pasar del estrés crónico a una resiliencia sostenible. Hoy, la inteligencia artificial (IA) ofrece la oportunidad de escalar estas herramientas y hacer que el desarrollo de la resiliencia sea más accesible, oportuno y personalizado.
Según el profesor Dolan, la resiliencia puede entenderse como la capacidad no solo de resistir desafíos y contratiempos, sino también de adaptarse, crecer y salir fortalecido de ellos. Implica una mentalidad positiva y la habilidad de afrontar dificultades manteniendo el foco en los objetivos y el bienestar. En sus escritos, el Prof. Dolan subraya que la resiliencia no consiste únicamente en “rebotar” tras la adversidad, sino en transformar la adversidad en oportunidad. Afirma que fomentar la resiliencia implica crear entornos que promuevan la seguridad psicológica, estimulen la flexibilidad y valoren el aprendizaje continuo¹. En otras palabras, la resiliencia —nuestra capacidad para adaptarnos y recuperarnos de la adversidad— es crucial en el actual contexto de rápidos cambios tecnológicos, fluctuaciones económicas y transformación de las normas laborales. Es una competencia definitoria para individuos, organizaciones y sociedades.
El objetivo de este breve artículo es sintetizar el trabajo pionero del profesor Simon L. Dolan a lo largo de los últimos 50 años y definir la agenda actual y futura para integrar la inteligencia artificial en el arte y la ciencia de promover la resiliencia y el bienestar.
¹ Dolan S.L. (2023) De Stress at Work. Londres, Routledge.

Bienvenidos a la generación de la IA: ¿víctimas o ganadores del nuevo mundo del trabajo?
Desde asistentes inteligentes y sugerencias algorítmicas hasta ensayos generados por IA y entrevistas virtuales, la inteligencia artificial se ha integrado plenamente en nuestra vida cotidiana. Para la Generación Z, que ha crecido con esta tecnología, adaptarse resulta natural, pero eso no significa que esté exento de estrés.
A medida que la IA eleva los estándares de velocidad, eficiencia y rendimiento, muchas personas —especialmente estudiantes y jóvenes profesionales— se sienten desbordadas. La presión implícita por “mantenerse al nivel de la IA” es real. Pero, a diferencia de las máquinas, los seres humanos necesitan descanso, reflexión y cuidado emocional. Aquí es donde el concepto de resiliencia cobra más importancia que nunca².
² Ishu Shrestha y Corina Leuca tienen dos razones de peso para colaborar con el profesor Dolan en este artículo. En primer lugar, como representantes de la Generación Z, aportan perspectivas y testimonios de primera mano que enriquecen los argumentos presentados. Sus experiencias son esenciales para cerrar brechas generacionales y aumentar la relevancia del discurso. En segundo lugar, gracias a los más de 50 años de investigación y publicaciones del profesor Dolan, Ishu y Corina han aprovechado eficazmente el poder de la IA para identificar y seleccionar fuentes relevantes que refuerzan los argumentos centrales. Esta colaboración no solo aporta profundidad al análisis, sino que también demuestra el potencial de combinar la innovación juvenil con la experiencia consolidada.

Como especialistas en recursos humanos que observan la dinámica del lugar de trabajo y la evolución del entorno tecnológico, es fundamental abordar el debate sobre la Generación Z y la IA con una mirada informada y optimista. La idea de si la Generación Z es “víctima” o “ganadora” en el mundo de la IA no es una dicotomía simple; más bien, representa una oportunidad para analizar la intersección entre tecnología y trabajo desde una perspectiva constructiva.
La Generación Z, personas nacidas aproximadamente entre 1997 y 2012, son nativos digitales. Han crecido con internet, las redes sociales y los smartphones como elementos habituales de su vida diaria. Esta familiaridad intrínseca con la tecnología hace que a menudo vean la IA no como una amenaza, sino como una herramienta que puede potenciar sus capacidades y productividad.
La IA puede ayudar a la Generación Z a simplificar tareas repetitivas o intensivas en trabajo, permitiéndoles dedicar más tiempo a la resolución creativa de problemas y a la innovación. Por ejemplo, las plataformas basadas en IA pueden apoyar el análisis de datos, liberando a los jóvenes profesionales para centrarse en iniciativas estratégicas. Las empresas que utilizan eficazmente la IA suelen experimentar un aumento de la eficiencia, y pocas generaciones están tan preparadas para liderar este proceso como la Generación Z.
Aunque la IA ofrece herramientas extraordinarias para la eficiencia, la creatividad y la conexión, también presenta algunos efectos secundarios que pueden afectar a la mentalidad y la resiliencia de los jóvenes. Comprender estos desafíos permite afrontarlos con mayor eficacia.
Una preocupación relevante es la dependencia tecnológica en las interacciones sociales. Con la IA amplificando la comunicación a través de las redes sociales, muchos jóvenes experimentan picos de dopamina con cada “me gusta”, comentario o compartido. Esto puede fomentar una cultura de comparación poco saludable, generando sentimientos de insuficiencia y ansiedad.
Además, el flujo constante de información generado por la IA puede provocar sobrecarga informativa. El volumen de contenidos dificulta discernir qué es relevante o veraz, lo que a menudo genera estrés y sensación de saturación. Afrontar este reto puede ayudar a desarrollar el pensamiento crítico y a mejorar la capacidad de filtrar información. Establecer límites en el consumo digital —como momentos libres de tecnología— favorece una relación más saludable con la información y reduce el estrés.
El mercado laboral competitivo, intensificado por el papel de la IA en la automatización, puede generar presión e incertidumbre sobre las perspectivas profesionales. Aun así, es importante recordar que la adaptabilidad es una de las mayores fortalezas de la Generación Z. Al centrarse en el aprendizaje continuo y en competencias que la IA no puede replicar —como la creatividad, la empatía y la inteligencia emocional— estas preocupaciones pueden transformarse en oportunidades de crecimiento e innovación.
Por último, el rápido ritmo del cambio tecnológico puede generar miedo a la obsolescencia. Sin embargo, al cultivar la resiliencia y una mentalidad de crecimiento, estos cambios pueden verse como oportunidades y no como amenazas. El aprendizaje a lo largo de la vida y la búsqueda de mentoría no solo refuerzan la confianza, sino que preparan para prosperar en un entorno en constante evolución.

IA y la ciencia de la resiliencia: del estrés a la fortaleza
La resiliencia suele entenderse erróneamente como un rasgo fijo. El trabajo del Prof. Dolan, que incluye el Stress Map y la aplicación Stress2Resilience (en adelante, S2R), demuestra que el estrés, cuando se diagnostica adecuadamente, puede transformarse en crecimiento. La aplicación S2R ofrece un recorrido guiado que combina diagnóstico, retroalimentación personalizada y acción.
El Stress Map es una herramienta valiosa que terapeutas y coaches pueden utilizar de forma manual, incorporando elementos de gamificación que conectan especialmente bien con la Generación Z. En contraste, S2R ofrece una solución digital que aporta beneficios similares con mayor eficiencia, rapidez y el apoyo de la inteligencia artificial. Gracias a algoritmos avanzados, S2R genera diagnósticos detallados en una fracción del tiempo que requieren los métodos tradicionales, reduciendo procesos que antes duraban semanas o meses a solo unos instantes. Este avance permite trazar el camino hacia la resiliencia de forma mucho más ágil.
La IA puede potenciar este proceso de cuatro maneras:
- La IA como aliada diagnóstica
Utiliza datos para detectar señales tempranas de estrés y agotamiento. Los modelos de aprendizaje automático pueden procesar señales conductuales, lingüísticas o fisiológicas (como el tono de voz, los patrones del lenguaje o datos biométricos) para identificar signos precoces de burnout y estrés. Integrada en la plataforma S2R, la IA enriquece las evaluaciones individuales y mejora la precisión en tiempo real. - Coaching personalizado a escala
Los chatbots pueden ofrecer estímulos reflexivos y apoyo diario. Los coaches virtuales o chatbots basados en IA —entrenados en el marco de resiliencia de Dolan— proporcionan apoyo bajo demanda, con microintervenciones diarias como preguntas reflexivas, recordatorios de hábitos o técnicas de regulación emocional fundamentadas en la ciencia cognitivo-conductual. - Aprendizaje adaptativo
Utilizando los “10 hábitos clave de las personas resilientes” de Dolan y colaboradores, los sistemas de IA pueden guiar a los usuarios a través de itinerarios de aprendizaje personalizados. En función de la interacción del usuario, la plataforma ajusta la retroalimentación y los retos, favoreciendo cambios conductuales sostenidos³.
³ Simon L. Dolan, Anat Garti, Miriam Diez Piñol y Pedro César Martínez Morán (2024) The 10 Core Habits of Resilient People: Concept and Tools for Resiliency and Wellness Professionals, The European Business Review, 20 de septiembre.
- Inteligencia organizacional
Aporta información anónima para mejorar las estrategias de bienestar. Dolan y sus colegas desarrollaron el concepto de resiliencia organizativa, definida como la capacidad de una organización para anticiparse, prepararse, responder y recuperarse de eventos adversos, manteniendo al mismo tiempo la adaptabilidad y la mejora continua. Las organizaciones resilientes se caracterizan por un liderazgo sólido, una comunicación eficaz y culturas que fomentan la innovación y la flexibilidad⁴.
⁴ Simon L. Dolan, Adnane Belout, Jean-Luc Cerdin y Javier Casademunt (2023) Towards the Building of Organisational Resilience: Uncovering the Key Features, The European Business Review, 27 de mayo.

La singularidad humana en el amanecer de la IA
En 2021, Raich, Dolan, Ulrich y Cisullo publicaron un artículo de referencia que advertía sobre las posibles implicaciones de la IA y las máquinas inteligentes no solo en la calidad de vida, sino también en el bienestar⁵. El artículo plantea una narrativa sobre lo que puede significar la singularidad humana ante el desarrollo rápido y disruptivo de la IA y la ciberrrealidad.
Si entendemos la inteligencia como la capacidad de afrontar de forma significativa distintas situaciones, podemos establecer una comparación entre la inteligencia natural y la artificial. Aunque las máquinas no piensan, cada vez realizan más tareas que antes eran exclusivas de los humanos. Sin embargo, estos sistemas se basan en algoritmos que imitan comportamientos humanos para lograr resultados similares.
En nuestra organización creemos firmemente que la tecnología debe complementar, no sustituir, los elementos humanos esenciales de la empatía y el cuidado profesional. Ningún algoritmo puede replicar la compasión humana ni la fuerza de un equipo inspirado por valores compartidos.
⁵ Mario Raich, Simon L. Dolan, Dave Ulrich y Claudio Cisullo (2021) Human Uniqueness at the Dawn of Intelligent Machines, The European Business Review, 21 de julio.

Conclusión
En conclusión, adoptar la inteligencia artificial como una herramienta para fomentar la resiliencia humana no es solo una idea atractiva, sino una necesidad para afrontar la complejidad de nuestro mundo cambiante. Ante desafíos sin precedentes —en el trabajo, en la vida personal o a escala global— la IA ofrece una oportunidad única para reforzar nuestros mecanismos de afrontamiento, optimizar procesos y adaptarnos con mayor agilidad.
Integrada de forma ética y consciente, la IA puede aportar información valiosa, mejorar la toma de decisiones y fortalecer los sistemas de apoyo. Lejos de sustituir el factor humano, puede ayudarnos a ser más creativos, productivos y resilientes. Estas tecnologías no deben verse como amenazas, sino como aliadas que amplifican nuestras fortalezas.
A medida que evolucionan el trabajo, la identidad y el propósito, también deben hacerlo nuestras estrategias de resiliencia. Con herramientas como Stress2Resilience, la IA se convierte en un socio —no en un sustituto— en la búsqueda humana de significado y adaptabilidad. El futuro pertenece a quienes saben aprender, desaprender y recuperarse. Asegurémonos de que la tecnología empodere, y no agote, el espíritu humano.
Brindemos por la Generación Z, un colectivo extraordinario que ejemplifica la capacidad de transformar el estrés en resiliencia. Su forma de afrontar los desafíos y convertir la adversidad en fortaleza es verdaderamente inspiradora.
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